Etiqueta: Actitudes

Evaluamos nuestro ritmo de vida

El grupo de Biotropía de Madrid hemos dedicado este mes a evaluar nuestro ritmo de vida, compartiendo cómo lo vivimos, qué nos proponemos y qué dificultades y aciertos hemos encontrado. Principales intervenciones intercambiadas a través de Telegram a lo largo del mes: Hay quien se ha centrado en bajar el ritmo de su vida, mental ...

J

Jabones artesanales

José (Madrid) Desde que aprendí a hacer jabones y detergentes ya no los compro. Es algo realmente fácil: agua, aceite, sosa y, a veces, algunas gotas de esencia para dar olor. Así hago jabones un poco más suaves para el aseo personal (manos, cuerpo y cabeza) y otros más bastos para la cocina y cuarto ...

C

Compostaje casero

Ester y Chema (Valencia) Resulta que Ester y yo pusimos un recipiente compostador en la azotea de nuestro edificio hace un par de años. Desde entonces no habíamos hecho más que echar semanalmente los residuos vegetales que producíamos en casa. Se trata de un simple recipiente cúbico en el que se van echando los restos ...

F

Fondosol: crecer y cambiar, compartiendo los bienes

Kike (Madrid) Comenzamos este nuevo espacio de "Biotropía Práctica" en el que queremos compartir  experiencias personales en torno a los ámbitos definidos en Biotropía. Por mi parte, desde hace 13 años participo en un proyecto que llamamos "Fondo Solidario" (FondoSol), en el que varias familias compartimos nuestros salarios. Una experiencia que toca varios de esos ...

Resistencias personales y miedo al cambio

Esta forma de vida es más incómoda; requiere esfuerzos que no compensan. Reconozco mi comodidad, mi resistencia a cambiar mi modo de vida. Me encantan las duchas largas con agua muy caliente en invierno y el aire acondicionado a tope en verano. Me gusta demasiado la carne; no puedo dejar de comerla. Disfruto comprándome ropa, aunque sé que ya tengo de sobra… Prefiero vivir en la ignorancia, no saber lo que hay detrás de todo eso… No quiero renunciar a viajar en avión y no voy a renunciar a viajar en avión. En el fondo, reconozco mi miedo al cambio.

Inconvenientes prácticos

Nos falta información. ¡No podemos llegar a saber lo que hay detrás de todos nuestros comportamientos de consumo! Todas estas cosas suponen dedicar tiempo y yo no tengo ese tiempo (ir a comprar más lejos, leer las etiquetas, buscar alternativas…). No solo es cuestión de tiempo; es que es muy difícil estar siempre en guardia, tenerlo todo en cuenta en todo momento. Es realmente difícil encontrar alternativas a esta forma de vida y de consumo. Está muy bien lo de no tener coche, pero es que hay veces que lo necesitas. Estoy de acuerdo en todo esto, pero cuando tenemos a nuestro cargo niños pequeños, enfermos o ancianos, lo primero es su cuidado; después ya vendrán otras preocupaciones.

Escepticismo y desconfianza

Detrás del mercado de productos ecológicos también hay mucho negocio y búsqueda del beneficio económico. Y, a veces, picaresca y fraude. ¿Cómo sé que lo que me están vendiendo como ecológico o de Comercio Justo en realidad lo es? La comida no ecológica, con sus pesticidas y controles sanitarios, me da más garantía que la comida ecológica. Lo mismo pasa con la medicina “alternativa” y los métodos “naturales” de curación; yo me fío más de las medicinas que me receta mi médico. El hombre es un animal de costumbres; es muy difícil cambiar los hábitos de comportamiento. Si nos paramos a mirarlo y considerarlo todo ¡no podríamos hacer ni comer nada!

Objeciones culturales

Todos estos planteamientos son muy utópicos; en la sociedad en que vivimos es sencillamente imposible. Hay que ser realistas, vivir en el mundo; lo profético es poco realista. Es imposible no dejar ningún tipo de huella ecológica. Quienes predicen un colapso medioambiental son unos alarmistas que quieren meter miedo a la gente. Deberían ser más prudentes. No es seguro que nos estemos dirigiendo al abismo… Necesitamos proteínas animales. ¿Es posible una alimentación completa y sana renunciando a ellas? El ser humano es omnívoro por naturaleza. Siempre que ha podido ha incluido en su alimentación la carne y el pescado. Es algo normal, natural y necesario. Esto de la ecología es una moda o una cosa de algunos; ya se pasará.

Problemas estructurales

Todo esto es muy complejo, no hay soluciones sencillas, es muy difícil. Hagas lo que hagas, al final siempre hay alguien que sale perjudicado. Es imposible acertar en todo. ¿De qué sirve que yo cambie si los demás no cambian? Porque yo cambie, el mundo no va a cambiar. Por mucho que yo deje de comprar esto o lo otro, se va a seguir produciendo. Si no cambian las leyes de la política y no cambian los políticos, es inútil. El sistema siempre será más fuerte. Si cambiamos nuestros hábitos de consumo, se destruirán puestos de trabajo. Si gastamos menos, la economía se contraerá y aún más gente irá al paro. Si todos nos cortamos el pelo unos a otros, los peluqueros se quedarán sin trabajo… Si todos cambiamos de manera de consumir, este sistema, nuestra sociedad de consumo, se hundiría. Si todos viviéramos así, aparecerían otros problemas.

Algunas objeciones teóricas

No es posible alimentar a toda la población mundial con agricultura ecológica; la producción industrial de alimentos es la única manera de alimentar a 7.000 millones de personas. Es inviable que toda la población mundial viva de forma ecológica. Si todos nos hiciéramos vegetarianos harían falta más tierras de cultivo. Es inviable que toda la energía que consumimos proceda de fuentes sostenibles; necesitamos otras fuentes de energía, aunque sean no renovables. La producción industrial ha sacado de la pobreza a miles de millones de personas; los pobres también se merecen que la industrialización llegue a ellos. No está claro que el cambio climático se deba a la acción humana; hay muchos intereses detrás de esa afirmación. La historia de la Tierra muestra que los cambios climáticos son cíclicos.