Etiqueta: Actitudes
Algunas objeciones teóricas
No es posible alimentar a toda la población mundial con agricultura ecológica; la producción industrial de alimentos es la única manera de alimentar a 7.000 millones de personas. Es inviable que toda la población mundial viva de forma ecológica. Si todos nos hiciéramos vegetarianos harían falta más tierras de cultivo. Es inviable que toda la energía que consumimos proceda de fuentes sostenibles; necesitamos otras fuentes de energía, aunque sean no renovables. La producción industrial ha sacado de la pobreza a miles de millones de personas; los pobres también se merecen que la industrialización llegue a ellos. No está claro que el cambio climático se deba a la acción humana; hay muchos intereses detrás de esa afirmación. La historia de la Tierra muestra que los cambios climáticos son cíclicos.
Desmontando ideologías arraigadas
José Eizaguirre Acabo de terminar la lectura de un libro de título largo y sugerente: Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas. Una introducción al carnismo (Plaza y Valdés, Madrid 2013. Colec. Liber Ánima, 2). Su autora, Melanie Joy, defiende que el consumo de carne, ...
Coaching biotrópico
Ángel García (Alicante) y Nieves Cogolludo (Madrid) tienen tres cosas en común. Los dos son personas estupendas; los dos se dedican profesionalmente al coaching; y los dos, sin ponerse de acuerdo, han integrado en su vida y en su hacer profesional los principios y ámbitos de comportamiento de Biotropía. Además, para los dos es muy ...
¿Por dónde empezar?
He aquí una pregunta frecuente en quienes se interesan en adentrarse en la transformación de su estilo de vida. Y para quienes ya llevan un tiempo dando pasos, la pregunta puede ser: ¿qué es lo primordial, lo prioritario, lo más importante que hay que tener en cuenta? Las respuestas variarán siempre de unas personas a otras. Aquí va un doble consejo.
Unidos por el sentido común
Una de las características de las primeras manifestaciones del Movimiento 15M fue la creatividad de sus eslóganes. En una de sus pancartas podía leerse “Unidos por el sentido común”. Y También “esta revolución no es de izquierdas ni de derechas, es de sentido común”. En el ámbito de la conversión de los estilos de vida, también podemos decir que lo que nos motiva y nos une es el sentido común, la sensatez, lo que es mejor para todos, el bien común.
Radicales sin radicalismos
Radicales sí. Lo que nos traemos entre manos es muy serio. Que nuestra manera de comportarnos esté causando sufrimiento a otras personas no es algo para banalizar. Pero dejemos los radicalismos, los fundamentalismos y, en general, las posturas extremas contraproducentes. Esta es una oferta para todos, no solo para héroes. Se trata de que todos vayamos cambiando, cada uno desde donde está y hasta donde puede, apoyándonos y estimulándonos unos a otros. Los radicalismos muchas veces tienden a asustar y a ser rechazados. Dejemos las posturas extremas para esas personas (que las hay) que han hecho la opción de centrarse con radicalidad en un aspecto determinado. Fijémonos en ellas en la medida en que su comportamiento nos orienta y nos pone en tensión hacia ese valor, pero asumamos que, en nuestra situación, no podemos imitarlas hasta ese grado de intensidad.
Sin dejar de ser felices
Lo importante no es mostrar que se puede vivir de esta manera sino mostrar que se puede ser feliz viviendo de esta manera. Si el esfuerzo por vivir así nos hace perder las alforjas de la alegría, del entusiasmo y la esperanza, entonces es que hay algo fundamental que nos hemos dejado por el camino y lo mejor que podemos hacer es retroceder y recuperarlo. ¿Es posible experimentar compasión por los necesitados, trabajar por y junto a ellos y a la vez ser feliz? ¿Es posible simplificar nuestra vida, decrecer en nuestras supuestas necesidades, llevar una vida sobria, y seguir siendo felices? ¿Es posible hablar del hambre y de la miseria, de la violencia social y medioambiental, del abismo mundial y de la injusticia… manteniendo la sonrisa permanente y el entusiasmo en los ojos? ¡Las vidas de muchas personas nos muestran que sí lo es!
Cada uno desde donde está y hasta donde puede
Parece un principio evidente que casi no habría que recordar. A nadie se le puede pedir que parta de una situación en la que no está, ni tampoco que llegue más allá de donde puede. Es verdad que siempre hay personas atrevidas y capaces que, con fuerzas humanamente hablando incomprensibles, van mucho más lejos de lo que la mayoría es capaz de alcanzar. Hay que alegrarse por esos "profetas radicales" -o el nombre que queramos darles-, porque su ejemplo nos pone en tensión (en el buen sentido) hacia esos comportamientos extremos. Pero sería erróneo y frustrante concluir que todos debemos comportarnos de la misma "heroica" manera.
La regla del 80 %
Toni Lodeiro, en las primeras páginas de su libro Consumir menos, vivir mejor (con un montón de ideas prácticas para vivir de forma más saludable, sostenible y solidaria) señala algunos consejos sobre “Cómo vivir a contracorriente sin amargarnos en el intento”. Uno de ellos es un principio interesante: Las mejoras hasta el 80 % de “lo ideal” son positivas. A partir de ahí, cada paso que damos nos resta más energía de la que nos aporta. Es verdad: cuando nos planteamos un objetivo hacia una vida más saludable, sostenible y solidaria, dar los primeros pasos resulta sencillo y fácilmente gratificante. Después cuesta algo más, pero seguimos recibiendo retornos positivos de nuestro esfuerzo. Hasta que llega un punto (este autor lo fija en torno al 80% de lo ideal) en que cada paso que damos supone un esfuerzo tal que ya no merece la pena, pues supone un desgaste desproporcionado, a costa de sacrificar otros aspectos.
¡Hagamos la prueba!
Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que le dispensase de esa contaminación: «Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado». El jefe de eunucos aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. (Dn 1, 8.12-14). He aquí un texto no muy conocido de la Biblia. Daniel y sus compañeros proponen seguir durante un periodo de tiempo -en este caso, diez días- una dieta específica. Y luego evaluar el resultado y actuar conforme a ese resultado. El principio es antiguo como el mismo texto. Y perfectamente actual.
