La regla del 80 %

Toni Lodeiro, en las primeras páginas de su libro Consumir menos, vivir mejor (con un montón de ideas prácticas para vivir de forma más saludable, sostenible y solidaria) señala algunos consejos sobre “Cómo vivir a contracorriente sin amargarnos en el intento”. Uno de ellos es un principio interesante: Las mejoras hasta el 80 % de “lo ideal” son positivas. A partir de ahí, cada paso que damos nos resta más energía de la que nos aporta.

Es verdad: cuando nos planteamos un objetivo hacia una vida más saludable, sostenible y solidaria, dar los primeros pasos resulta sencillo y fácilmente gratificante. Después cuesta algo más, pero seguimos recibiendo retornos positivos de nuestro esfuerzo. Hasta que llega un punto (este autor lo fija en torno al 80% de lo ideal) en que cada paso que damos supone un esfuerzo tal que ya no merece la pena, pues supone un desgaste desproporcionado, a costa de sacrificar otros aspectos.

Objetivo-esfuerzoToni Lodeiro, en las primeras páginas de su libro Consumir menos, vivir mejor (con un montón de ideas prácticas para vivir de forma más saludable, sostenible y solidaria) señala algunos consejos sobre “Cómo vivir a contracorriente sin amargarnos en el intento”. Uno de ellos es un principio interesante: Las mejoras hasta el 80 % de “lo ideal” son positivas. A partir de ahí, cada paso que damos nos resta más energía de la que nos aporta.

Es verdad: cuando nos planteamos un objetivo hacia una vida más saludable, sostenible y solidaria, dar los primeros pasos resulta sencillo y fácilmente gratificante. Después cuesta algo más, pero seguimos recibiendo retornos positivos de nuestro esfuerzo. Hasta que llega un punto (este autor lo fija en torno al 80% de lo ideal) en que cada paso que damos supone un esfuerzo tal que ya no merece la pena, pues supone un desgaste desproporcionado, a costa de sacrificar otros aspectos.

No merece la pena detenernos a comprobar si ese punto es el 80, 60 ó 90 %. En cada caso seguro que varía. Lo cierto es que llega un momento, un punto de inflexión, en que seguir acercándonos al 100 % nos supone un esfuerzo tal que no nos compensa.

Por tanto, cuando nos proponemos objetivos para ir cambiando nuestros hábitos de vida, bastante es si llegamos a ese punto de inflexión. Una vez alcanzado ese punto en un propósito determinado (salvo que queramos sobrepasarlo proféticamente y centrándonos solo en eso), felicitémonos y abordemos con entusiasmo otro ámbito de comportamiento.

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