Juntos es más fácil

Aunque cada vez somos más los que vamos descubriendo y dando pasos en la transición hacia otros estilos de vida, lo cierto es que todavía seguimos siendo una minoría. Y, muchas veces, una minoría dispersa. Por eso es tan necesario juntarse con otras personas con las mismas inquietudes. Otros con quienes poder hablar sin sentirnos “bichos raros”, poder compartir dificultades y frustraciones, pero también logros y estrategias de cambio, fuentes de información y recetas prácticas (incluso de cocina). Pero, sobre todo, un ámbito donde sentirse menos en soledad.

Buscando un poco, acaban apareciendo. Y entonces nos damos cuenta de que no estamos tan solos, que hay otras personas como nosotros, con planteamientos parecidos, cada uno desde donde está y hasta donde puede.

Grupo ZarzalejoAunque cada vez somos más los que vamos descubriendo y dando pasos en la transición hacia otros estilos de vida, lo cierto es que todavía seguimos siendo una minoría. Y, muchas veces, una minoría dispersa. Por eso es tan necesario juntarse con otras personas con las mismas inquietudes. Otros con quienes poder hablar sin sentirnos “bichos raros”, poder compartir dificultades y frustraciones, pero también logros y estrategias de cambio, fuentes de información y recetas prácticas (incluso de cocina). Pero, sobre todo, un ámbito donde sentirse menos en soledad.

Buscando un poco, acaban apareciendo. Y entonces nos damos cuenta de que no estamos tan solos, que hay otras personas como nosotros, con planteamientos parecidos, cada uno desde donde está y hasta donde puede.

Busca gente afín, personas igualmente inquietas como tú en la transformación de su estilo de vida. procura la manera de mantener el contacto. Si te animas, promueve un “grupo de apoyo mutuo” donde de manera regular os apoyéis y animéis. La fórmula concreta dependerá de vuestras circunstancias. Acude a reuniones, charlas, manifestaciones, celebraciones… donde, además de lo que aprendes, te das cuenta de que hay otras personas como tú y te sientes en sintonía y en compañía. ¡Y cuánta buena gente hay, a poco que busquemos!

Esto no significa dejar de hacer lo que tenemos que hacer ni de tratar con quienes hemos de tratar. No se trata de hacer guetos aislados del resto de la sociedad ni menos aún “comunidades de perfectos”. Se trata de no dejar apagar los fueguitos que nos inquietan y para ello, buscar otros compañeros de camino.

Se empieza por buscar a otras personas de quien aprender. En medio de tanta sobreabundancia de información necesitamos fiarnos de alguien de confianza: “La verdad es que todo esto del consumo responsable lleva su tiempo y yo no lo tengo. Pero si me vais contando lo que vayáis descubriendo, ese tiempo que me ahorráis”, es un argumento que se escucha con frecuencia.

Y poco a poco, uno se da cuenta de que también tiene algo que aportar, que lo que se va aprendiendo, los hábitos de comportamiento que se van adquiriendo, pueden ser también compartidos, explicados y transmitidos. ¡Maravilla del dar y recibir, también en este terreno de los estilos de vida en conversión!

En solitario es muy costoso seguir adelante. Juntos es más fácil.

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