Cuando la naturaleza obligó al mundo a pararse

De una manera que no esperábamos, la naturaleza nos ha obligado a pararnos, a detener nuestro ritmo de vida. El coronavirus, surgido en la ciudad china de Wuhan y rápidamente extendido a todo el mundo gracias a una globalización y movilidad como nunca las ha habido, ha provocado una situación única y novedosa que ha obligado a los gobiernos a adoptar medidas igualmente excepcionales. En España, el “estado de alarma” que confina a los ciudadanos en sus casas y permite únicamente actividades económicas básicas.

Ciertamente, se trata de una crisis. El creciente número de personas infectadas y fallecidas es preocupante, así como dolorosa la soledad impuesta en la que viven sus horas de enfermedad y agonía. También es preocupante la posibilidad, cada vez más cercana, de colapso del sistema sanitario. Las repercusiones económicas en buena parte de la población también están ya dejando mella. Con amplios sectores de la economía paralizados, las dificultades para muchas personas son cada vez más severas. Y especialmente difícil es la situación de los más vulnerables: «Dicen que vayamos a casa, pero nosotros no tenemos casa». Y esto en España y otros países occidentales. El coronavirus ya ha llegado a países de África y América con menos posibilidades de protección social.

Junto a todo este dolor, es sabido que en la grafía china el mismo ideograma significa “crisis” y “oportunidad” y, sin dejar de preocuparnos por quienes más sufren y hacer lo que esté en nuestra mano por aliviar su situación, reconocemos que se nos abren muchas puertas de oportunidad. [Seguir leyendo]

Resumen de enlaces

Entre los muchos artículos que reflexionan sobre el coronavirus, la selección aquí ofrecida siempre será parcial:
– El artículo viral de la psicóloga italiana F. Morelli: El universo tiene su manera de devolver el equilibro a las cosas según sus propias leyes.
– Eduardo Soto: El virus que quería abrirnos los ojos.
– Esteban de Manuel Jerez: Transporte en tiempos de emergencia.
– David Trueba: La distopía nuestra de cada día.
– Leonardo Boff: Coronavirus: ¿reacción y represalia de Gaia? y El desastre perfecto para el capitalismo de desastre.

Es cuestionante saber que en octubre de 2019, un comité de expertos alertó a la ONU de que el mundo tenía que prepararse para una gran pandemia letal.
Aunque China ve en el coronavirus un estímulo para impulsar las redes 5G, el vídeo de Thomas Cowan Virus et électrification de la Terre (10:40, inglés con subtítulos en francés) presenta una interesante teoría que relaciona las enfermedades inmunológicas con las radiaciones electromagnéticas, como la del 5G. Es solo una teoría, pero es una teoría que nos interesa.

En una línea más práctica, dos buenos artículos de Carro de Combate: Lo que el coronavirus nos enseña sobre nuestro modelo de consumo y 8 ideas para repensar nuestro consumo durante el #YoMeQuedoEnCasa, que incluye la “modesta proposición” de Miguel Brieva en forma de viñeta gráfica.

Y, dejando el monotema pandémico, La Bioguía publica 4 cosas que no sabías del vínculo entre las ciudades y el cambio climático. Ocupan solo el 3% del mundo, pero representan alrededor del 70% de las emisiones de carbono. Son clave para encontrar una solución a la crisis climática. De ahí la importancia de diseñar y transformar las ciudades. En este sentido, nos alegramos de que, según la organización Carbon Disclosure Project, Vitoria-Gasteiz se cuenta entre las ciudades que más luchan contra el cambio climático.
Una interesante entrevista a Ángel León, un chef enamorado del mar: «El mar es una fuente de alimento inédita que estamos explotando mal».
Otra no menos interesante entrevista al economista Joseph Stiglitz: «La idea de que el mercado es eficiente y un motor de competitividad es absolutamente errónea».
Una doble noticia sorprendente que ha pasado de puntillas por los medios de comunicación: el Rey Felipe VI destapa los negocios sucios de su padre y el Congreso rechaza investigarlo.

Entrevista a Noemí Rodríguez (Vídeo 17 min). Un ejemplo personal de estilo de vida consciente, saludable y sostenible, como proceso de conversión en el estilo de vida: «Que la gente no se asuste, que esto no es un cambio de hoy para mañana; en mi caso fue un proceso…».

Y terminamos con el valiente artículo de Pablo d’Ors A los buscadores espirituales: “Cuando no eres quien eras ni quien deseabas ser, puedes empezar a ser tú. Solamente a la intemperie hacemos la experiencia del ser”.

La cita espiritual. “Y la gente se quedó en casa”. Kitty O’Meara

Y la gente se quedó en casa.
Y leía libros y escuchaba.
Y descansaba y hacía ejercicio.
Y creaba arte y jugaba.
Y aprendía nuevas formas de ser, de estar quieto.
Y se detenía.
Y escuchaba más profundamente.
Algunos meditaban.
Algunos rezaban.
Alguno bailaban.
Algunos hallaron sus sombras.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

Y la gente sanó.
Y, en ausencia de personas que viven en la ignorancia y el peligro,
sin sentido y sin corazón,
la Tierra comenzó a sanar.

Y cuando pasó el peligro, y la gente se unió de nuevo,
lamentaron sus pérdidas,
tomaron nuevas decisiones,
soñaron nuevas imágenes,
crearon nuevas formas de vivir
y curaron la tierra por completo,
tal y como ellos habían sido curados.

Kitty O’Meara

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