José Eizaguirre
¿Qué es más ecológico, lavar la vajilla a mano (consumiendo agua y generando «aguas sucias») o usar menaje de cartón o bambú? La pregunta me la hacía poco antes del verano un conocido que iba a coordinar un campamento de 160 personas y ocho días en un albergue dentro de un Parque Natural. «No terminamos de tener claro qué factores tenemos que tener en cuenta para tomar una decisión adecuada. Pero queremos tomar la decisión más educativa y respetuosa con el medio ambiente.»
En primer lugar le felicitaba por el planteamiento de la pregunta. Es buena señal de inquietud ecológica y es bueno que estas cuestiones se compartan y se dialogue sobre ellas, buscando aprender todos.
En mi respuesta, como regla general, acudía al argumento de que siempre lo más sostenible es aprovechar lo que hay. Si en el albergue ya hay vajilla, lo mejor es utilizarla antes que emplear otra de un solo uso (de usar y tirar). Si multiplicamos 160 personas x 8 días x 3 comidas al día resulta un buen montón de platos, vasos y cubiertos…
No solo es lo más racional; pienso que también es lo más educativo. Si ya tengo ropa, lo más sostenible es utilizarla hasta el fin de su vida útil antes que comprar ropa nueva. Si ya tengo un móvil o un ordenador que funcionan, lo más sostenible es seguir usándolos antes que sustituirlos por otros nuevos. Si tengo un eletrodoméstico viejo que consume mucho, normalmente es más sostenible seguir usándolo que sustituirlo por otro nuevo que consume menos, porque lo que ha contaminado la fabricación de ese eletrodoméstico nuevo no compensa lo que evitamos de contaminación al dejar de usar el viejo.
Respecto al consumo de agua, es verdad que usando vajilla de cartón o bambú no utilizamos agua. Mejor dicho, no vemos el agua que se ha utilizado para producir esa vajilla. ¿Sabemos cuánta agua es necesaria para fabricar la vajilla de cartón o de bambú? Seguramente más de la que se usa para lavar la vajilla de loza. Pero no solo es el agua: aunque se utilizara menos (que lo dudo), es también el resto de recursos, materiales y energía necesarios para producir la materia prima, fabricar, transportar y gestionar como residuo esa vajilla desechable, mientras que la de loza o cristal, «ya está ahí», ya ha producido su huella en su fabricación y por más que la volvamos a usar esa huella será la misma.
En la pregunta se aludía también a evitar ensuciar el agua con detergente, teniendo en cuenta el valor medioambiental del Parque Natural. Comprendo esta sensibilidad y objeción. Pero ¿seríamos partidarios de preferir comprar ropa de un solo uso antes que lavar la ropa, por no ensuciar el agua al lavarla? Está muy bien querer ensuciar el agua lo menos posible y para ello, por ejemplo (y esto también es muy educativo):
- Dejar los platos lo más limpios posible, es decir, comerse todo lo que se sirve en el plato y rebañarlo bien (y, de paso, evitar al máximo el desperdicio de comida).
- Limpiar los platos con papel de periódico antes de lavarlos y hacer luego compost con ese papel.
- Utilizar el detergente justo, sin derrocharlo, y preferiblemente lo más neutro posible, evitando detergentes químicos industriales (y mejor si se ha comprado a granel, evitando residuos plásticos).
- Interesarse por el destino de las aguas sucias y «presionar» al ayuntamiento correspondiente para que depure las aguas como es debido (y, de paso, suscitar un debate sobre este tipo de temas más políticos).
¿Qué es mejor, un producto ecológico lejano u otro equivalente no ecológico cercano? Preguntas como éstas nos hacemos cada día quienes buscamos «tomar la decisión más educativa y respetuosa con el medio ambiente». Aunque las respuestas no sean fáciles, hacerse las preguntas ya es un primer paso decisivo.
(Imagen: laterjay – Pixabay)

