9. Trabajo

Trabajo remunerado.

En la medida de lo posible, desempeñar un trabajo en coherencia con mis valores, que me ayude a realizarme como persona, que aporte algo positivo a la sociedad y que me proporcione un salario justo para llevar una vida digna, sostenible y solidaria. Sopesar los gastos directos e indirectos que me supone el trabajo y las repercusiones en los restantes ámbitos de mi vida. Adoptar en el trabajo un comportamiento diligente, constructivo, creativo y colaborador. En función de circunstancias, crear o participar en formas de trabajo asociado y solidario…

“En la medida de lo posible…”.

Ya sabemos que en este difícil contexto laboral que nos toca vivir no tenemos mucho margen de maniobra. Pero, con todo, seguro que conocemos a alguna persona que, en la medida de lo posible, ha ido tomando decisiones respecto a su dimensión profesional: gente que rechaza una oferta de trabajo mejor remunerada pero que le va a restar vida familiar. Personas que reducen su jornada voluntariamente para tener más calidad de vida (que no “nivel de vida”) y para que otras personas puedan trabajar. Otros que, poco a poco, van acercándose a empleos en consonancia con sus valores en ámbitos que repercuten directamente en el bien común… Sí, “en la medida de lo posible”, hay personas que, en este ámbito del trabajo remunerado, van tomando decisiones consecuentes. ¡Bien por ellos!

Otros, más valientes y emprendedores, optan por formas creativas de ganarse la vida, poniendo en marcha sus propios negocios que, a veces incluso, dan trabajo a otros. Existen también iniciativas de “Coworking” (“co-trabajo”, o trabajo colaborativo, compartido, cooperativo…), donde varias personas, cada uno con su actividad, se apoyan mutuamente al compartir local, recursos, ideas y contactos. Y aunque no es exactamente trabajo colaborativo, las propuestas de “crowdfunding” (microdonativos) son también una interesante manera de encontrar retorno económico para nuevos emprendimientos. ¡Bien por todos ellos!

Los hay que, además de lo anterior, participan en empresas de trabajo asociado (cooperativas), o ponen en marcha empresas sociales, sin ánimo de lucro (pero sí de beneficio) o de integración social. Como La Ecolimpia, una empresa cooperativa que ofrece servicios de limpieza con productos ecológicos en la que trabajan mujeres en riesgo de exclusión social. O Milhistorias, una iniciativa de la Fundación Rais que también proporciona trabajo a personas en situación de exclusión, en un huerto ecológico que vende sus productos en la zona de Madrid. Son apenas dos ejemplos entre otros muchos. Iniciativas que “cierran el círculo” de lo sostenible, lo solidario y lo saludable. ¡Bien por ellos!

¡Cuántas iniciativas! ¡Cuánta buena gente poniendo en práctica maneras nuevas de contribuir a otro mundo mejor posible en el ámbito del trabajo!

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